El domingo 7 de junio, Madrid y los peregrinos llegados de todo el mundo, podremos celebrar el Corpus Christi junto con el papa León XIV. El Santo Padre presidirá una Santa Misa en la Plaza de Cibeles de Madrid, a la que seguirá una procesión eucarística por las calles aledañas.
En uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, flanqueado por el Palacio de las Telecomunicaciones, la Puerta de Alcalá, la Gran Vía y el Paseo de la Castellana, el Santo Padre celebrará la Santa Misa junto a todos los presentes, y a todos los que sigan el acto desde la distancia.
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León XIV y la centralidad de la eucaristía
Así, el Santo Padre nos llamará de nuevo a poner en el centro de la vida cristiana la centralidad de la eucaristía, protagonista también en la gran vigilia con jóvenes que celebrará el día anterior.
En palabas del Pontífice durante la celebración del día del Corpus del año pasado, en Roma: «En la Eucaristía, entre nosotros y Dios, sucede precisamente esto, el Señor acoge, santifica y bendice el pan y el vino que ponemos en el altar, junto con la ofrenda de nuestra vida, y los transforma en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sacrificio de amor para la salvación del mundo». Y en ese encuentro, «Dios se une a nosotros acogiendo con alegría lo que le presentamos y nos invita a unirnos a Él recibiendo y compartiendo con igual alegría su don de amor. De este modo —dice san Agustín—, como el «conjunto de muchos granos se ha transformado en un solo pan, así en la concordia de la caridad se forma un solo cuerpo de Cristo».
Organización sin precedentes
Como celebración peculiar de esta solemnidad está la procesión, «nacida de la piedad de la Iglesia; en ella el pueblo cristiano, llevando la Eucaristía, recorre las calles con un rito solemne, con cantos y oraciones, y así rinde público testimonio de fe y piedad hacia este Sacramento». El acontecimiento, manteniendo la estructura litúrgica habitual de esta solemnidad, requerirá una organización sin precedentes debido a la gran afluencia de fieles esperada.
Así lo ha explicado Daniel Escobar, delegado de Liturgia, quien ha subrayado que esta fiesta, profundamente arraigada en España, cobra un relieve especial al poner en el centro el sacramento de la Eucaristía, cuya institución se conmemora el Jueves Santo. Desde el siglo XIII, esta devoción se ha expresado de manera particular en la solemnidad del Corpus, trasladada en muchos lugares al domingo, y caracterizada por la adoración pública de Cristo también en las calles, especialmente a través de la procesión.
La presencia del Santo Padre contribuirá a intensificar el significado de esta celebración, marcada ya por una gran expectación. Aunque la comisión de liturgia participa en todos los actos previstos durante la visita papal, es precisamente la preparación de esta misa y su posterior procesión la que está exigiendo un mayor esfuerzo organizativo.
Según el delegado de Liturgia, no se trata tanto de una liturgia compleja —puesto que su desarrollo es bien conocido— como del desafío que supone acoger a miles de personas. Para ello, se ha puesto en marcha una coordinación interna que abarca distintos ámbitos como el desarrollo de la celebración, la música, la sacristía y la distribución de la comunión. A estos elementos se suman otros factores externos indispensables para el buen desarrollo del evento, como la logística, el protocolo o la seguridad, que deberán integrarse de manera precisa para garantizar que la celebración se desarrolle con fluidez y naturalidad, a pesar de su magnitud.
Por el momento, no se conocen todos los detalles concretos sobre el desarrollo de la misa ni sobre el recorrido de la procesión posterior. Sí se ha confirmado que los textos y lecturas serán los propios del día del Corpus Christi, lo que asegura una estructura litúrgica plenamente reconocible para los fieles. Un aspecto destacado es que, al tratarse de celebraciones presididas por el Papa, es el maestro de celebraciones litúrgicas pontificias quien tiene la última palabra en todo lo relativo a la liturgia. En este sentido, la comisión de liturgia de Madrid colabora estrechamente con la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Santo Padre, preparando todo conforme a sus indicaciones y resolviendo las aclaraciones que puedan surgir.
Escobar ha señalado que este trabajo conjunto se vive como una oportunidad de servicio, tanto al Santo Padre como a todos los fieles que participarán en las celebraciones. El objetivo último, ha afirmado, es favorecer que el pueblo de Dios pueda vivir estos días de manera «activa, consciente y fructuosa», gracias a la labor coordinada de numerosas personas que, desde hace meses, trabajan en distintos ámbitos para cuidar cada detalle.
Abiertas las inscripciones
Ya están abiertas las inscripciones para participar en la Misa del Corpus. Puedes inscribirte desde esta web, rellenando un sencillo formulario.